• Arturo Castro

PRIMERA FINAL PERDIDA DE KOEMAN, CRECEN LAS DUDAS O SERÁ UN PARTEAGUAS



EL BARCA DE KOEMAN NO PUDO CON LA INTENSIDAD Y DETERMINACIÓN QUE MOSTRO EL ATHLETIC QUE YA MUESTRA LA MANO DE MARCELINO.


Una vez más se presentó un Athletic de Bilbao vs Barcelona en una final copera, pero esta vez pintaba más pareja que en los últimos años. Los dos equipos con los ánimos a tope, uno por una sufrida victoria en penales y el otro por haber dejado al favorito en semifinales, uno con la obligación de levantar el título número 14 y el otro estrenando técnico y sin nada que perder.


El partido comenzó como se esperaba, el Barca con la pelota y el Athletic esperando en la contra, a pesar de eso era un juego duro, ríspido, sin mucha lucidez. Parecía que era un Barcelona escaso de gasolina, el escenario ideal para el Athletic, que mientras esperaba daba zarpazos con Iñaki Williams que pusieron al Barca a sufrir. Así transcurrió el partido hasta que el Barca recordó quien es y armo una gran jugada de la mano de Messi que derivaría en el 1-0 de Griezmann pero poco le duraría la ventaja ya que dos minutos después De Marcos empato el partido y se fueron tablas al entretiempo.


El partido era extraño, era un Bilbao inusualmente cómodo atrás, sus transiciones adelante eran brutales con Williams y Raúl García pero cuando necesitaba descansar el balón aparecía Iker Muniain que por banda izquierda destrozó a quien le salía a marcar. El sacrificio fue el estandarte de los vascos y cada uno de los jugadores de Marcelino dejaban el alma en cada balón, cosa que poco a poco fue frustrando a los jugadores "blaugranas".



El segundo tiempo se tornó más ríspido pero con la misma historia, el Barca con el balón pero sin volumen y el Bilbao esperando hasta que una vez más Griezmann adelanto a los blaugranas. La entrada de Villalibre fue clave en el partido, no solo por el gol al 89 que forzó el alargue sino porque se encargó de desquiciar a sus rivales a tal punto que Messi perdió por un segundo la cabeza y paso lo que paso. Y para cerrar Iñaki Williams dibujo una exquisitez que colgó del ángulo y significó la tercera supercopa para el Athletic de Bilbao. Muchas cosas positivas para los de Marcelino, que no hace mucho parecían un desastre total y ahora suman un título más que merecido.


Por el otro lado no podemos llamarlo de otra manera, FRACASO DEL BARCELONA, fracaso por el tamaño de institución y por la talvez poca determinación mostrada a lo largo de los 120 minutos, fracaso porque si eres el Barcelona debes ganarlo todo y fracaso porque con simple actitud le sacaron el partido. Pero ojo que no todo es blanco y negro.


Ronald Araujo confirma que esta para cargar con la responsabilidad de esta camiseta, Dembelé vuelve a mostrar por momentos los dotes que lo llevaron al Camp Nou y para Griezmann, que jugó un gran partido, podría ser por fin ese punto de inflexión para que se libere y desplegué su fútbol pero sobre todo hubo un suceso que llamó poderosamente la atención, el impacto de Riqui Puig cuando entra a la cancha.


Es increíble que un chaval que no cuenta para el técnico entre, le cambie la cara al equipo y sea atreva a tirar el penal decisivo en una semifinal con tal personalidad.

Su calidad jamás se había puesto en duda, al contrario, resulta absurdo que teniendo semejante "joyita" no cuente para Koeman y que muestre tal determinación contagiando un poco al equipo pero que no fue suficiente.


Al final el partido se perdió y eso no va a cambiar pero como sucede muchas veces en una temporada hay partidos que te tocan y te impulsan a remar aún más duro. Recordemos que es un Barca en plena reestructuración y muchos de estos jugadores no rebasan los 24 años y estas finales son experiencias y la diferencia entre sobreponerse y quedarse tendido es lo que marca la pauta entre un buen jugador y un crack mundial.


Si Koeman sabe cómo enfocar esta derrota, de la mano de los experimentados como Busquets, Ter Stegen, Griezmann, Alba, Messi y compañía puede ser que sea el mejor motivante para una plantilla repleta de jóvenes que poco a poco demuestran que tienen personalidad y mucho talento como para poder una vez más ser ese gigante temido por todos los equipos. Pequeños gestos como ese quinto penal que pide Riqui Puig que estaba prácticamente borrado del primer equipo dicen demasiado y pueden replantearle muchísimas cosas a un técnico.


Hoy parece que todo son dudas en Barcelona pero todo depende si Koeman es capaz de exprimir este fracaso y lo convierte en el partido que necesitaba para darle ya un rumbo fijo a un barco que pese a que se tambalea va poco a poco tomando camino. No todo es blanco o es negro más bien depende del color en que lo quieras mirar para seguir adelante.

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