• Arturo Castro

QUERIDO DIEGO:



Diego Armando Maradona, el pelusa, el barrilete cósmico, o simplemente "Diego", tenias tantos nombres y todos significaban lo mismo, FÚTBOL.


Tal vez esta no sea la primera ni la única carta hacia ti, posiblemente solo sea una más de las millones que existan y existirán y seguramente no sea diferente a alguna que ya hayas leído.


Ayer nos dejaste, abandonaste este lugar que llamaste hogar, que domaste e hiciste tu patio de juegos, donde anduviste por la vida disfrutando, bailando al lado de un balón, siempre alegre, con esa peculiar personalidad y donde dejaste tal huella que hoy el mundo entero esta de luto gracias a ti.


Quiero decirte gracias, pensaras que hace alguien tan joven escribiéndome una carta si nunca me vio jugar, y es cierto, no fui lo suficientemente afortunado para ver tu magia, me tuve que conformar con tus videos, llenos de vida, de tanta gambeta, de tanto gol, de una calidad sin igual y firmados con una zurda forjada por los dioses del fútbol. Te vi, te vi destrozando a Bélgica, te vi cometer la mejor picardía en la historia de este deporte, te vi devastado en Barcelona y reconstruido en Nápoles, te vi cubierto de gloria en mi propio país, te vi inmortalizado frente a Inglaterra y te vi tan arrepentido en la Bombonera y cada uno de esos pasajes deja una huella que solo tu podías dejar, una historia paradójica digna de un cuento de hadas.


Tu fútbol era exquisito, pocos se podrán sentar en tu mesa desde la que dejaste una influencia en cada uno de los amantes de la pelota. Que seria del fútbol sin tu fútbol, posiblemente no lo que es hoy, tal vez Messi no seria Messi, tal vez Ronaldo no hubiera sido campeón del mundo, tal vez hoy ni si quiera te estaría escribiendo esta carta. Tu influencia fue tal que dentro de 50 años los niños seguirán hablando de tu obra maestra en el mundial del 86, se hablara de Boca Juniors de Diego, se hablara de la "10 Albiceleste".


Tu influencia va mas allá de la distancia donde un simple muchacho hoy te escribe una carta agradeciéndote por todo, porque gracias a ti seguimos habiendo amantes de este deporte, de esos que disfrutan un caño tanto como una barrida en la lluvia, de esos que gritan un gol como si su vida dependiera de ello y de esos que lloran a su equipo cuando pierde una final.


Diego, tu representas el fútbol, en tu persona había un pedazo de cada aspecto que rodea este deporte, había pasión, había amor, había tentación, había felicidad, había carisma, había magia y sobre todo había un profundo placer por correr con una pelota en los pies y eso no lo aprendes, naces con el.


Hoy me despido con una mano en el corazón y lagrimas en los ojos por cada persona, cada niño que gracias a tu influencia hoy ama este deporte, incluyéndome. Te considero el mayor culpable de que hoy sea un enfermo de fútbol porque talvez no te vi jugar, pero a los que vi tienen tanto de ti que les dicen tus sucesores, tus seguidores. Entrenadores, jugadores, directivos, hinchas, cada uno tiene una parte de ti en ellos que vivirá para toda la vida, y tu formaras parte de cada uno de nosotros para siempre porque si, hoy ya no estas aquí, pero tu leyenda quedara inmortalizada por el resto de nuestros días y eso querido Diego te hace inmortal.


Si tuviera la oportunidad de decirte algo la verdad solo te abrazaría emocionado envuelto en llanto y desde lo mas profundo te diría GRACIAS, porque gracias a ti he disfrutado de este hermoso deporte desde que tengo memoria y que siempre estaré en deuda con el "10" que rompió las reglas para regalarnos una historia que será recordada dentro de la historia del fútbol.


Se despide de ti un triste aficionado más al que dejaste marcado para toda la vida.


HASTA SIEMPRE DIEGO, DEP.

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